|
Al igual que nuestra Cuaresma, nuestro querido pueblo pontano se transforma por entero para celebrar su particular Semana Santa, la fiesta mayor por excelencia de Puente Genil, la cual se define por sí misma dentro del siguiente esbozo de nuestro ya referido cronista Francisco Luque Estrada: "Puente Genil entero, que de otras fiestas hace un acto rutinario y monótono, sin color ni sabor, vive estos días en cuerpo y alma para su Semana Mayor. De generación en generación, de abuelos a nietos, y de padres a hijos, se sigue esta sana tradición como un legajo preciado e inimitable. Todas las esencias más puras de espiritualidad y nobleza, de arte y poesía, cultivada con tanto esmero, tienen su arranque en tiempos remotísimos, y del balbuceo incipiente de un cuadro que quiso ser exacta copia del Drama del Gólgota, se han hecho tal perfección en nuestros días, que el Sublime Sacrificio del Divino Maestro, tiene una representación tan maravillosa, que de sábado de Ramos a Domingo de Resurrección desfilan ante nuestros ojos atónitos todas aquellas escenas y personajes significativos que intervinieron activamente en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Tal originalidad y tipismo tiene nuestra Semana Santa, que bien nos podemos vanagloriar de ser los creadores de un estilo especial, de haber hecho de estas fiestas su representación más exacta. Es labor de años y quizás de siglos constantemente perfeccionando los detalles más mínimos hasta llegar a la magnífica realidad presente. Pasos de extraordinario valor artístico revestidos con sus leyendas y milagros; corporaciones de origen antiquísimo a veces consustancialmente ligadas a familias enteras. Figuras bíblicas del Antiguo y Nuevo Testamento, con sus ropajes de inmenso valor, todos bordados en oro. Y como definitiva y última creación, el Imperio Romano."
|